sábado, diciembre 16, 2006

Por qué me gustan los vinilos.

Hay varias razones: desde pequeño siempre me ha gustado escuchar música durante largas horas, de hecho la música es algo que gira en torno a mi vida pues no sé hacer prácticamente nada sin ella. Si no puedo escucharla la tarareo, silvo o simplemente callado voy pensando en ella. Lo admito, soy un melómano por naturaleza. Ya tenemos la pasíon por la música.

Tras pasar algunas etapas de mi juventud jugando con diferentes estilos en el cuál formar una identidad personal (me gustaba y aún me gusta el rock por herencia de mi padre, y escuché algo de rap y hip-hop) al final me decanté por la música Dance. ¿Por qué? Cuando era un crío con 15-16 años la música para ir de fiesta con los amigos era este tipo de música (estoy hablando del año 1994), aparte de esto como me gustan los ordenadores y la música hecha con ellos pues era una cosa lógica. Ya tenemos el estilo musical.

Salía con los amigos y siempre miraba al DJ con cierto aire de admiración y a la vez de envidia. Tener que ser tu el que pones la música a los demás para que bailen al ritmo que tu marcas y la música que tu eliges debe que ser fantástico, pensaba. El problema era el dinero. Platos y mesa de mezclas subían a un buen pico y claro, en aquella época de simple estudiante con una pequeña paga para mis gastos la cosa no daba para mucho más.

Pero han pasado los años, y ahora que tengo el dinero necesario voy a hacer realidad uno de mis sueños, tener mis propios platos.

¿Pero si estamos en la era digital por qué comprarse un soporte analógico y que se degrada? Aquí es donde entran en juego los sentimientos. Os explico lo que yo siento: Pones el disco, acercas la aguja y aquello empieza a sonar. Pero cuando quieres lo puedes parar, acelerar, tirar hacia delante, hacia detrás... notas como el vinilo se desliza bajo tus dedos, sientes que tienes el control sobre la música. Cualquier otro soporte no lo permite, siempre hay una máquina en medio: el reproductor de CD, el ratón del ordenador... aqui todo es más físico, más real.

Otro factor es que no toda la música Dance (para generalizar un poco) que existe en vinilo existe en CD, mp3 u otro soporte. Me estoy refiriendo a las míticas caras B. Muchas veces un tema trae su versión más famosa en la cara A que es la principal y la que todo el mundo conoce. Pero muchas veces en la otra cara, esa que es menos usada por los DJs "normales", esconde ese tema tan cañero, desconocido y a la vez exclusivo que la gran mayoría de veces la única manera de escucharlo es esa, teniendo el vinilo. Así, mientras escribo estas lineas se me ocurre el ejemplo del "Mo-Do - Eins, Zwei, Polizei", tema del 94 de sobras conocido que en su cara B tiene el remix de Einstein Dr. DJ., remix que no tiene nada que ver con el original por lo cañero del asunto y que sonaba en Scorpia en los años buenos de esta música.

El gran inconveniente es el dinero. Te dejas MUCHA pasta. Cada vinilo cuesta entre 7 y 12 euros nuevos, pero si te has perdido alguno y el tema está muy buscado o era una serie limitada la cosa te puede subir incluso a 300 euros.

En fin, no me enrrollo más, sólo comentar que aún siendo caro este es un mundo apasionante y me encanta. ^_^